sábado, 23 de abril de 2011

Páprika.


Me encantaría volver. Me encanta quedarme.
Me encanta que todo cambie rápido. Me encanta que nada cambie.
Adoro ser eterno, adoro ser tenso, adoro ser de piel y no de metal.
Perdona por no haberte hablado, perdona por haberlo hecho.
Soñé despierto con palabras formuladas y gastadas.
Contenía entonces siempre la respiración, y de repente, sin quererlo, esperarlo o desearlo
calló en mis manos. Huracanado, dulce, amargo, perdido y encontrado.
Llorar cuando sé que no estaré sola: escuchar al aire, "no estarás sola"
Cuando todas las caras de los viajeros, de los vagabundos, de los que no sabían de los que me protegían. Siempre habrá quien se parta en dos en cada despedida. En el fondo las raíces siguen aguadas entre tierra que no te aprieta. Nada está decidido, nunca, la inercia que se vuelve constante y envolvente, los errores y los aciertos.


Y todo lo demás.

lunes, 11 de abril de 2011

Cardamomo


A veces me pregunto si este es realmente el mundo que queremos. No sé ni quién es, ni quién le paga, ¿pero es esto lo que queremos?. Vete acostumbrando a que la verdad no existe no es más que una sucesión de premisas dependientes de quién, cómo y de dónde vengan. Revueltas y revoluciones y ahora qué.

miércoles, 6 de abril de 2011

Todo tuyo


Aquí todo ha cambiado, y quizás no encuentres el hogar que esperabas, pero llega el momento de la simplicidad, de disfrutar de un trozo casi derretido de chocolate, y mirar una sonrisa que te mira, y correr a por el autobús mientras la primavera se acelera en tu ciudad y las manos te huelen a algo que antes era extraño y ahora imprescindible. Simple y complicado, da igual pero tuyo, es como el tiempo. Todo tuyo. :)

martes, 5 de abril de 2011

jueves, 24 de marzo de 2011

Nunca un nudo, nunca un muro, (solo lo que yo quiera)




Empieza mi viaje en la carretera, por fin, camino sola en mi casita con ruedas

Solemos ver el mundo desde nuestros ojos. A veces intercambiamos una o dos miradas, una tarde entera de palabras, pero seguimos mirando el mundo desde nuestro lugar. El lugar que nos ha tocado, el que hemos conseguimos o en el que simulamos estar.
Nunca me he sentido libre, siempre ha habido un pequeño escollo que me marcaba pero casi siempre tomaba las decisiones. A quién amar, era una decisión definitivamente propia. Eran las cuatro de la mañana en una cocina con tantas historias como almas habían comido allí. Eran las cuatro de la mañana y entonces comprendí que en cierto modo, podía elegir a quien quisiera. No debía acercarme a alguien para conseguir su dinero, su status social, su fama, sus favores, no era necesario. Yo me acercaba al chico que me llamaba mi amor, y podía hacerlo sin ningún tipo de miedo al qué pasaría mañana. Ella siempre era la zorra mala, acarreaba ese sabor de su etnia desde siempre. Quien la llamaba zorra no entendió que no era libre. Amor era dinero, amor no era amor. Ella no tenía la culpa, era lo que le había tocado vivir, el lugar que la vida, el karma o cualquier dios escondido entre las nubes le había reservado. Nunca pude pensar que aquel interés que hacía que no hubiera precio imposible era una distancia que muchas de ellas rompían pero que nunca elegían.

Nosotras tenemos que luchar por lo nuestro. Salvar el pequeño trozo que no nos arrebatan escondidas entre lo que debemos ser, quien gusta que somos, quien somos, quien aparentamos ser, quien deseamos ser y todos aquellos a los que amamos. Poco a poco, se llena todo de piedras, no un camino en sí pero sí ese pedazo que nos queda. Ese trozo que queda entero en el corazón ese trozo que no hace falta disfrazarlo con un perfil, unos zapatos de tacón, un amor a una quimera. Salvaguardar cada poro de nuestra piel ante los vientos que vengan, luchar por los hijos que aún no hemos decidido tener, cuidarnos como si fuéramos la carga y el combustible. Te miras en el espejo y recuerdas aquello de "qué grande es ser mujer" y te asustas ante lo frágil que eres, lo vulnerable que ves el entorno y lo nebuloso del aire del viento. Y entonces llega, desde el fondo de la tierra, llega caliente, oscuro, con toda la vida que ya se volvió inerte, y viendo la muerte que no has sido capaz de sembrar te alegras de que el statuo quo cambie y no lo haga. Y no haya que tomar decisiones para siempre.

Se mantiene por dentro, te da un amor que solo puedes sentir por ti misma.

Miedo mucho, y a la vez nada.

miércoles, 16 de marzo de 2011

El día que decidimos ser libres.


El día que decidimos ser libres empezamos a respirar el aire con una intensidad que desconocíamos hasta aquel momento. Cada una tenía una cadena, una cadena oscura, o tortuosa, y llegaron y sin saberlo nos salvaron. Entonces éramos dos niñas que se intercambiaban secretos, yo siempre culpable y tú siempre fea. Pero nos salvaron, nunca lo sabrán, pero ahora somos LIBRES.

domingo, 27 de febrero de 2011

Pollitos en tu basura.


No es ningún secreto que suelo llorar por tonterías. Lloró con una canción que ni siquiera entiendo, leo una historia que no he vivido, y lloro. Y veo a un amigo cumplir un sueño y sigo llorando. Sin embargo, la tristeza en sus múltiples variables (melancolía, nostalgia, desazón, apatía...) no está ahora en mí.

No tengo hambre. Liarse la manta a la cabeza no entraba en los planes, y sin embargo. Cajón de sastre o cajón desastre. Solo puedo decir: Cua cua.

Son discursos vitales sin salida, es normal escapar, escaquearse y buscar lo que no te han dado. Lo raro es encontrarlo, los hay que no destiñen, que no tienen miedo, que arriesgan. Los hay y las hay. Somos por lo general una dualidad constante, nunca los mismos modos, estrategias. Casi nada de todo esto entraba en los planes y sin embargo. Es esa frase que siempre me ha parecido de tontos que teorizan sin ver más allá de sus narices, esos que no abren la ventana en invierno. Esos. Esos que dicen esa chorrada que "la vida es eso que pasa mientras planeas otras cosas". Tal vez es cierto, pero no puedes sentarte a esperar en casa a que suceda algo, por eso me jode la frase. John Lennon que al parecer fue quien la dijo vivió más allá de sus narices, sacó la cabeza por la ventana, estoy segura. La muerte no entraba en sus planes supongo, espero que no se refiera a eso, claro. Bueno pues esa frase, esa sentencia que siempre he oído de bocas inútiles, que no se paraban a observar el mundo que les rodeaba. Y vivían candando la luz que se metía entre las persianas.

Yo había a empezado a andar hacia otros bellos horizontes, bellos que sin embargo había rechazado mirar. "Encontrar la manera, sentirse bien, sin tener ni idea", Pues eso. Me dí por vencida hace mucho tiempo, y ya no sufro. Porque eso es algo que hice demasiado. Ahora me parece maravilloso este lugar, mi Plaza Mayor brillando puntual, ajena a los colores del Belo Horizonte, no hace falta preguntarse nada. Solo tumbarse en la piedra caliente, notar el sol entre la piel, la ropa y la piedra. Y ver el color en el cuadrado imperfecto que es el cielo en ese momento, que todo cambie de color. Pobre como ratas, con los dientes blancos como siempre.

Calma y vértigo, calor y frío, a partes iguales. Inesperado. Idiota. Y los amigos alegres por el brindis inesperado, la cena fría, helada. Se alargan las cenas en función de nuestros príncipes, es difícil mantener la atención. Joder, ¿y qué importa todo? Nada. Nada y Todo, a veces son la misma palabra.

Da igual si el mundo anda solo, quien este, quien no. Da igual medir cada paso o estar a la altura, se escapa de nuestros deseos. Es un buen presagio que el barrio se quede sin farolas. Es un abrigo lo de la lluvia cuando te hacen daño en lo más líquido del corazón. Una vez volvía a casa, bastante triste, y empezó a llover. Llovía sobre mí y llovía yo. Y la encontré, tumbada en el centro de la Plaza Mayor cubierta de agua, bajo la lluvia con el pijama. Me dijo que estaba aún más triste que yo. Pero que se sentía bien. Se sentía bien completamente empapada sobre la piedra de octubre. Creo que se ahogó tras historias de las que nunca tendremos conciencia, pero era feliz bajo el aguacero. Era una total desconocida que no hacía planes, ni tenía un paraguas parando el agua, la vida.

Entonces definitivamente cambio la frase de Lennon y me limitaré a pensar que la vida se abre camino indudablemente, por inercia. Inercia, ella te lleva, tú vives.

VIVA LA VIDA